Separamos las yemas de las claras y las reservamos en recipientes diferentes.
Hacemos unas dos tazas de café expreso generosas y las dejaremos enfriar en la nevera.
Ahora vamos a elaborar la crema: En una batidora de varillas o en una KitchenAid con el accesorio de varilla mezclamos las yemas con el azúcar glass a nivel 3 que se integren bien.
Posteriormente le agregamos el queso mascarpone que lo tendremos a temperatura ambiente y lo mezclaremos hasta conseguir una crema homogénea y cremosa. Reservamos en un bol.
Posteriormente pondremos a punto de nieve las claras. Volcaremos las claras en el bol de la KitchenAid y batiremos enérgicamente a velocidad 4 y cuando se comiencen a montar añadiremos unos 60 gr de azúcar que lo iremos añadiendo como si fuera una lluvia (poco a poco) hasta que estén duras.
Sabremos que están a punto cuando al dar la vuelta al bol éstas no se caigan y permanezcan firmes.
Ahora llega el momento de mezclar las claras a punto de nieve con la crema. En el bol donde tenemos reservada la crema con una lengua vamos añadiendo poco a poco las claras y mezclamos lentamente siempre de arriba a abajo y con movimientos envolventes. En este paso debemos tener paciencia. Si la tenemos nos saldrá una mezcla perfecta
Ahora llega el momento de montar la tarta: cogemos un molde de tarta de 20 cms y lo primero será hacer la base de nuestra tarta. Para ello iremos mojando los bizcochos en el café, pero con cuidado de no empaparlos mucho para que no se nos rompan.
Vamos colocando los bizcochos rellenando toda la base y los huecos. Si es necesario romperemos varios bizcochos en trozos para cubrirlos. La base debe estar bien rellena.
Seguidamente cubrimos con una capa de unos 2 cms de grosor con la crema de mascarpone.
Pondremos encima otra capa de bizcochos con café con la misma técnica que la base, cubriendo todos los huecos.
Por último, como última capa pondremos otra capa de crema de mascarpone dejando la superficie lo más lisa posible con una espátula
La dejaremos un mínimo de 4 horas en la nevera con el molde para que se asienten los sabores y coja una textura firme. Podemos también congelarla (también con el molde) hasta el día que la consumamos y sacarla unos 40 minutos antes para que no se nos deshaga. Quitaremos el molde para servirla.
En el momento de consumirla la espolvoreamos con cacao en polvo puro con un pequeño colador para tamizarlo cubriendo bien toda la superficie. Y lista para disfrutar!