En un recipiente o bol mezclamos la masa madre natural con 150 ml de agua tibia y removemos hasta disolver.
Posteriormente añadimos 150 gramos de harina y removemos hasta integrarla completamente.
Cubrimos la mezcla con papel film y lo dejamos reposar en la nevera al menos 12 horas. Podéis dejarla incluso más, no hay problema.
Pasado el tiempo de fermentación, sacamos la mezcla de la nevera y añadimos en el bol de la Kitchen Aid con el accesorio de gancho (aunque también podéis hacerlo a mano)primero el agua para disolver bien la mezcla, agregamos la sal y por último el resto de harina de panadería e integramos todos los ingredientes.
Cuando la masa ya esté homogénea volcamos la mesa a una superficie de trabajo algo enharinada le vamos dando forma de bola y terminamos de amasar con las manos. Luego dividimos la masa en dos (para dos pizzas)
Extendemos un papel film en la superficie de trabajo y lo engrasamos con un poco de aceite.
Colocamos cada una de las porciones divididas por separado y envolvemos. Dejamos reposar la masa por segunda vez durante 2 horas más o menos a temperatura ambiente.
Una vez reposada la masa enharinamos la superficie de trabajo y extendemos con la ayuda de un rodilla cada una de las porciones dándole la forma y grosor deseado.
Trasladamos la base de pizza a una bandeja especial para pizza y espolvoreamos con harina. Mientras precalentamos el horno en función horno de leña a 250ºC.
Rellenamos la base con los ingredientes que más nos gusten. En este caso hemos hecho una pizza hawaiana con base de tomate, mozzarella, jamón york y piña.
Introducimos en el horno durante 7 minutos o hasta que la base ya esté cocida.