Mezclamos todos los ingredientes en un bol y amasamos bien hasta que queden bien integrados.
Luego después llevamos la mezcla a la mesa de trabajo y seguimos amasando hasta que la masa no se quede pegada en las manos y sea manejable.
Hacer una bola y ponerla en un bol aceitado, filmamos con papel film y lo dejamos fermentar hasta que doble su volumen. Dependiendo de la temperatura en la que trabajemos o si es verano o invierno el tiempo puede oscilar considerablemente, desde 1 hasta 3 horas.
Volcar la masa sobre la mesa de trabajo algo engrasada con aceite y porcionamos en 8 raciones que boleamos dándole forma de bolita. Podemos pesar las porciones para que salgan todas iguales.
Seguidamente estiramos cada una de las porciones con un rodillo hasta dejar la masa fina de unos 3 mm de grosor y vamos haciendo fuelles como en la foto hasta que se quede en forma de bastón aplastado.
Posteriormente enrollamos cada bastón es espiral.
Dejamos fermentar tapadas cada porción hasta que doblen su volumen.
Aplastamos y estiramos cada espiral con un rodillo hasta conseguir una forma circular y de unos 3 mm de grosor.
Solo nos queda calentarlo en una sartén muy caliente, a ser posible de hiero fundido, sin aceite ni mantequilla.
Cuando haya cogido color por un lado le damos la vuelta para dorarlo por el otro lado y reservamos.
Paralelamente vamos derritiendo la mantequilla a fuego medio hasta que coja un tono avellana. Si tenemos Ghee no haría falta este paso.
Pincelamos cada pan con mantequilla derretida o ghee por ambos lados
Para conservarlo bien se recomienda dejarlo entre un paño tapado, que no tenga olores de jabón o suavizantes para que no los absorba. Está más rico recién hecho pero se puede dar un golpe de plancha cuando lo vayamos a comer.